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Un bizcocho esponjoso y húmedo, con ralladura de limón y jengibre que le da un punto cálido. Se hace en un bol, sin batidora y se conserva tierno varios días.
El jengibre en polvo es el formato ideal para repostería: aguanta el calor del horno y reparte un picante suave y cálido por toda la miga. El limón aporta frescor y equilibra el dulzor, y el yogur mantiene el bizcocho húmedo.
No batas la masa una vez añadida la harina: el bizcocho quedaría duro. Si se dora muy rápido por arriba, cubre con papel de aluminio los últimos 15 minutos. Se conserva tierno 3-4 días tapado.
Con jengibre fresco: usa 2 cucharadas rallado y reduce el yogur 20 g. Con jengibre confitado: añade 3 cucharadas picadas a la masa. Más especiado: media cucharadita de canela. Sin lactosa: yogur vegetal. Sin glaseado: espolvorea azúcar glas por encima.
Sí: dos cucharadas de jengibre fresco rallado sustituyen a las dos cucharaditas de polvo, aunque añade algo de humedad y un sabor más fresco.
Suele deberse a abrir el horno antes de tiempo, a exceso de levadura o a un horno poco caliente. Respeta la temperatura y el tiempo.
Tapado en un recipiente, se mantiene tierno 3-4 días a temperatura ambiente y hasta una semana en la nevera.
Sí, en porciones y sin glaseado, hasta 2 meses. Descongela a temperatura ambiente.