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Un refresco burbujeante con jengibre de verdad: un sirope casero que se mezcla con agua con gas y limón. Más picante y menos dulce que el de bote, y listo en 20 minutos.
El jengibre cocido en sirope aporta picante y aroma sin necesidad de colorantes ni aromas añadidos. Al preparar el sirope aparte, puedes ajustar el dulzor y el picante a cada vaso, y las burbujas se mantienen porque el agua con gas se añade al final.
Guarda el sirope en un bote de cristal cerrado en la nevera: aguanta hasta una semana. Si lo congelas en cubitos, tienes ginger ale al instante. Añade siempre el agua con gas al final para no perder burbujas.
Más picante: añade más jengibre o déjalo reposar más tiempo. Más suave: usa 60 g de jengibre. Con miel: sustituye la mitad del azúcar por miel cuando el sirope esté templado. Con menta: añade unas hojas al servir. Sin azúcar: prueba con edulcorante apto para cocción, aunque el sirope no se conservará igual.
En un bote cerrado en la nevera, hasta una semana. También puedes congelarlo en cubitos.
No. Los industriales suelen llevar aromas y más azúcar. Este lleva jengibre real, y por eso es más picante y menos dulce.
Se puede, pero la fermentación requiere cuidados de higiene y control del gas. Esta versión es instantánea y sin riesgo.
Algunas personas toman jengibre para las náuseas, pero este refresco lleva azúcar. Si las náuseas son frecuentes, consulta con tu médico.