Introduce tus credenciales de administrador

El té de jengibre más reconfortante que puedes preparar en casa: picante, cálido y con ese dulzor justo de la miel y la canela. Listo en 10 minutos, ideal para el frío o cuando sientes que te vas a resfriar.
El jengibre contiene gingeroles y shogaoles, compuestos con efecto vasodilatador y antiinflamatorio demostrado en estudios clínicos. La canela de Ceylán (a diferencia de la cassia) aporta eugenol sin el riesgo de cumarina en cantidades habituales. La miel cruda suma enzimas y polifenoles que se degradan a más de 70 °C — de ahí que sea importante añadirla cuando el té ha bajado de temperatura. La pimienta negra contiene piperina, que mejora la absorción del gingerol hasta un 20%.
Usa jengibre fresco recién rallado (no en polvo) para un sabor más intenso y beneficios antiinflamatorios más potentes. Déjalo reposar tapado 5 minutos antes de colar.
Versión antiinflamatoria: añade ¼ cucharadita de cúrcuma molida junto con el jengibre. Versión digestiva: sustituye la canela por 3-4 semillas de cardamomo ligeramente machacadas. Versión fría: prepara el doble de cantidad, deja enfriar y sirve con hielo y un golpe de agua con gas. Sin miel (vegano): usa sirope de agave o dátiles remojados. Para el dolor de garganta: añade 1 cucharada sopera de zumo de limón extra y una pizca de sal marina al final.
Sí, es perfectamente seguro tomarlo a diario. Se recomienda no superar 3-4 tazas al día para evitar irritación gástrica.
El fresco tiene mayor concentración de gingerol activo. El polvo sirve, pero necesitarás el doble de cantidad (1 cucharadita) y el sabor será menos vivo.
Ideal por la mañana en ayunas para activar el metabolismo, o por la noche para calmar la digestión tras la cena.