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Las galletas de jengibre son el lado dulce del jengibre: especiadas, tiernas y con ese punto picante que las hace distintas. Ideales para merienda o para hacer con niños.
El jengibre molido da el punto picante dulce que define estas galletas. Es una forma divertida de usar jengibre en repostería, no solo en infusiones.
No te pases de horno o se secan: sácalas cuando los bordes doren y el centro quede blandito. Si las quieres más blandas, hornea 1 minuto menos. ⚠️ Nota: contiene gluten, huevo y mantequilla. Adapta la receta si tienes alergias o intolerancias.
Más especiadas: añade una pizca de clavo y nuez moscada. Navideñas: cortadas con moldes y decoradas con glaseado de azúcar glas y unas gotas de limón. Sin mantequilla: sustitúyela por aceite de coco sólido. Más blandas: hornéalas 1 minuto menos.
La mantequilla fría evita que las galletas se extiendan al hornear y facilita estirar y cortar la masa.
En una lata cerrada, unos 5-7 días. La masa cruda aguanta 3 días en la nevera o 2 meses en el congelador.
Para galletas se usa molido: aporta el sabor clásico y no suma humedad. El fresco las haría más blandas.
Sí, ya horneadas o como bolas de masa. Descongela a temperatura ambiente antes de hornear o servir.