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El ginger beer tradicional de Jamaica no es el refresco de supermercado: se prepara hirviendo jengibre fresco con clavo y cítricos, se cuela y se sirve bien frío. Esta versión no fermenta, así que no lleva alcohol, y sale mucho más picante y aromática que la embotellada.
El ginger beer jamaicano casero es, en origen, una bebida de jengibre fresco con especias y cítricos: el picante viene de los gingeroles del jengibre, que al hervir en parte se transforman en shogaoles, de sabor aún más picante. Por eso esta versión tiene más mordiente que muchos refrescos comerciales. Esta receta no usa levadura ni fermenta, así que no contiene alcohol; el clavo y la canela aportan el fondo aromático clásico y la lima equilibra el dulzor.
Guárdalo siempre en la nevera y en botella o jarra que no cierre a presión: con azúcar y tiempo a temperatura ambiente puede empezar a fermentar y acumular presión. Se conserva bien 4-5 días refrigerado.
Más picante: sube a 200 g de jengibre o déjalo reposar más tiempo antes de colar. Sin azúcar refinado: usa miel o sirope de agave (añádelo cuando esté templado). Con hierbabuena: añade unas hojas en la jarra al servir. Sin cítricos: sustitúyelos por un chorrito de vinagre de manzana y un poco más de azúcar.
No. Esta versión no usa levadura ni fermenta: es una infusión de jengibre azucarada y fría. Si la dejas días fuera de la nevera podría empezar a fermentar, por eso se guarda refrigerada.
Entre 4 y 5 días bien tapado y refrigerado. Agítalo antes de servir, porque el sabor se asienta.
Se puede (aproximadamente una cucharadita rasa por litro), pero el resultado es menos fresco y aromático que con jengibre recién rallado. Si puedes, usa jengibre fresco.