Introduce tus credenciales de administrador

El chutney de mango y jengibre es el acompañante clásico del curry indio y combina de maravilla con quesos y carnes a la plancha. Se hace con mango, jengibre fresco, vinagre y especias cocidos a fuego lento hasta que espesa: dulce, ácido y con un picante limpio de jengibre.
El chutney nace de equilibrar tres cosas: dulzor (mango y azúcar), acidez (vinagre) y picante (jengibre y especias). El jengibre fresco aporta ese picante limpio y aromático que corta el dulzor, y la cocción lenta evapora agua y concentra los sabores. El vinagre, además de dar acidez, ayuda a conservar el chutney más tiempo que una compota sin ácido. En la cocina india se sirve como contraste fresco junto a platos especiados, empanadillas o pan plano.
Mide el punto cogiendo una cucharada y dejándola caer: debe quedar espeso pero con jugo brillante, no seco. Se espesa algo más al enfriar, así que no lo cuezas de más. En frasco esterilizado y refrigerado dura unas 2-3 semanas; si lo vas a guardar a temperatura ambiente, consulta un método de conserva seguro.
Más suave: reduce la cayena y usa 25 g de jengibre. Más especiado: añade una rama de canela o un anís estrellado mientras cuece y retíralo al final. Con fruta distinta: sustituye medio mango por piña o melocotón. Sin azúcar refinado: usa azúcar de coco, ajustando el punto de dulzor al final.
Unas 2-3 semanas en un tarro esterilizado y refrigerado. El vinagre y el azúcar ayudan a conservarlo, pero conviene usar siempre una cuchara limpia.
Con curry y platos indios, con quesos curados o de cabra, en bocadillos de pollo o pavo, y con carnes y pescados a la plancha.
Sí. Descongélalo y escúrrelo bien antes de cocinarlo; puede soltar más agua, así que alarga unos minutos la cocción hasta que espese.